El Banco Central completó el primer trimestre del año con una fuerte compra de divisas, aunque el nivel total de reservas muestra una disminución. Analistas destacan factores estacionales y expectativas de mejora con la liquidación agrícola.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró el primer trimestre del año con compras netas de divisas por un total de US$ 4.385 millones. Solo en el mes de marzo, las adquisiciones alcanzaron los US$ 1.670 millones, marcando un ritmo acelerado que representa casi el 44% de la meta anual de US$ 10.000 millones fijada para 2026 con el objetivo de reforzar las reservas internacionales.
Pese a este saldo positivo en las compras, las reservas brutas del organismo cerraron este martes en US$ 42.091 millones, lo que implica una caída de US$ 1.014 millones desde el nivel con el que comenzó el año. Fuentes oficiales atribuyeron esta variación a movimientos estacionales habituales, como la salida de dólares del sistema bancario hacia el público hacia fin de mes, que suelen revertirse en los primeros días del mes siguiente.
El desempeño del primer trimestre de este año se posiciona como el mejor inicio, después del registrado en 2024 tras la devaluación del inicio de la administración de Javier Milei. La disminución en el nivel total de reservas se vincula con diversos pagos de deuda realizados durante el período y a la volatilidad en las cotizaciones de algunos activos que componen las tenencias, como el oro y el yen.
Las expectativas del mercado apuntan a que el BCRA podría acelerar aún más el ritmo de compras en los próximos meses. Analistas de PPI señalaron que «el frente cambiario mantiene su solidez» y que se avecina un período estacional favorable, con una significativa aceleración en la liquidación de divisas del sector agroexportador a partir de abril, lo que permitiría compras de mayor cuantía.
Por su parte, desde la consultora Delphos indicaron que la reciente acumulación de reservas también parece explicarse por una caída significativa en la demanda minorista de dólares, que habría tocado mínimos desde la salida del cepo cambiario. No obstante, advirtieron que «la falta de compresión significativa del riesgo país sugiere que el mercado aún no considera plenamente sostenible este patrón de acumulación».
