El nieto del expresidente cubano Fidel Castro, Sandro Castro, se dedica a crear contenido en redes sociales y afirma que su abuelo respetaría su pensamiento, diferente al comunista. En una entrevista, describió las dificultades diarias en la isla, que atraviesa una crisis energética.
Sandro Castro, nieto del expresidente de Cuba Fidel Castro, reside en la isla y se dedica a crear contenido para redes sociales. En una entrevista concedida a CNN, expresó que tiene una visión capitalista del mundo y sostuvo que su abuelo no lo cuestionaría por sus ideales.
Lejos del ambiente político y diplomático de su abuelo, Sandro Castro acumula más de 150 mil seguidores en sus cuentas, donde publica contenido satírico. «Mi abuelo era una persona que tenía sus principios, cada cual es como es, pero también respetaba a las otras personas. Y te digo, esta es mi forma de pensar», declaró al ser consultado sobre lo que diría Fidel Castro ante su pensamiento.
La entrevista se realizó en un barrio de La Habana afectado por los frecuentes apagones que sufre el país. Aunque su departamento contaba con electricidad gracias a un generador, desde su balcón se veían las casas vecinas a oscuras. Sandro Castro describió las precarias condiciones de vida: «Sufres miles de dificultades. Un día puede no haber luz, no tener agua, o puede no llegar una mercancía. Es durísimo». Aseguró que, a pesar de su apellido, no recibe privilegios adicionales y se considera un ciudadano más.
En sus declaraciones, afirmó que muchas personas en Cuba comparten una visión capitalista. «Hay muchas personas aquí que quieren hacer capitalismo con soberanía», dijo, y concluyó: «Creo que la mayoría de los cubanos quieren ser capitalistas, no comunistas».
La isla atraviesa una crítica situación energética debido al bloqueo de suministro impuesto por Estados Unidos. Cuba depende de importaciones para cubrir gran parte de su demanda, ya que produce solo el 40% de lo necesario. Recientemente, un barco petrolero ruso entregó aproximadamente 730 mil barriles de crudo, la primera entrega en más de tres meses, permitida por Estados Unidos por razones humanitarias. Expertos señalan que este envío brindará alivio solo por unas semanas, mientras funcionarios estadounidenses aclararon que no implica un cambio en su política de sanciones.
