A pesar de su conocida capacidad para regenerarse, diversos hábitos, infecciones y condiciones de salud pueden afectar este proceso vital.
Aunque el hígado posee una gran capacidad regenerativa, esta puede verse limitada por diferentes hábitos de vida, infecciones virales y enfermedades metabólicas, entre otros factores. Además de cuestiones como la edad avanzada, la presencia de dos o más enfermedades al mismo tiempo o los trastornos autoinmunes, existen otros elementos importantes que pueden dificultar la regeneración del hígado.
El consumo excesivo y prolongado de alcohol es uno de los principales factores que afectan la regeneración del hígado. De acuerdo con MedlinePlus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el hígado descompone la mayor parte del alcohol para eliminarlo del cuerpo. Sin embargo, ese proceso puede generar sustancias dañinas. «Estas sustancias pueden dañar las células del hígado, provocar inflamación y debilitar las defensas naturales del cuerpo», agrega. Esa inflamación afecta principalmente al tejido hepático y daña a las células llamadas hepatocitos. Con el tiempo, esto puede derivar en fibrosis y cirrosis, lo que dificulta la capacidad del hígado para regenerarse.
Los virus de la hepatitis B y C, es decir, enfermedades hepáticas crónicas de origen viral, también dañan directamente a los hepatocitos y provocan una inflamación continua. «Si no se trata, puede durar toda la vida y causar graves problemas de salud, como daño hepático, cirrosis (cicatrización del hígado) o cáncer de hígado», explica la Biblioteca.
La acumulación de grasa en el hígado, también llamada hígado graso o esteatosis hepática, es otra de las causas que dificultan su regeneración. Los expertos de Mayo Clinic señalan que puede estar asociada a factores como el sobrepeso u obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 o una dieta alta en grasas y azúcares.
El daño hepático provocado por medicamentos o toxinas también puede dificultar la regeneración del hígado. MedlinePlus explica que «cuando aumenta la cantidad de productos tóxicos de degradación, se incrementa la probabilidad de sufrir daño hepático». Algunos fármacos son directamente tóxicos para el hígado, mientras que otros pueden desencadenar reacciones adversas. La Biblioteca detalla que, incluso cuando el sistema de descomposición funciona con normalidad, algunos medicamentos pueden causar hepatitis en dosis bajas. En cambio, dosis elevadas pueden dañar incluso un hígado sano.
