A 50 años del Golpe Militar en Argentina, una encuesta demostró que un 56% de los jóvenes teme que se repita un hecho igual o similar a la dictadura. Una encuesta realizada por Amnistía Internacional arrojó ese resultado, en una muestra que incluyó a 656 personas de entre 16 y 30 años.
Aunque la democracia y los derechos humanos no lideran sus preocupaciones, los jóvenes permanecen en alerta. Una mayoría del 56%, liderada por mujeres y por quienes no apoyaron a La Libertad Avanza, expresó preocupación por que los hechos de la dictadura puedan repetirse. Además, hay un amplio rechazo transversal a un potencial indulto a militares.
A pesar de ser jóvenes que nacieron y se criaron bajo regímenes democráticos, muestran cierta incertidumbre respecto de la posibilidad de que en un futuro se repita una situación de gobierno de facto.
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Encuesta de la memoria: a 50 años del golpe, el 75% de los jóvenes rechaza un potencial indulto a los militares
Igualmente, el número de aquellos a los que “no les preocupa nada” o les “preocupa poco” también es alto. El resultado suma un 43% de los encuestados que cree que, en la actualidad, no es inminente una vuelta de procesos dictatoriales, o al menos no los alerta.
En ese marco, el temor no aparece necesariamente como señal de una amenaza inmediata, sino como expresión de una memoria democrática que, aun con matices, sigue activa entre los jóvenes.
Renunciar a libertades a cambio de mejoras económicas o de seguridad
Al ser preguntados sobre las dos principales cuestiones que los preocupan del país, los jóvenes respondieron “inseguridad” en primer lugar y “pobreza” en segundo.
En relación con eso, un tercio de los encuestados prefiere “un sistema que garantice crecimiento económico para todos los ciudadanos, aunque no se puedan elegir las autoridades ni expresarse libremente”.
De todos modos, esta conclusión proviene de una parte de la sociedad que escuchó reiteradas veces la promesa de que “el país va a estar mejor” pero nunca lo vio materializado. Esta generación de jóvenes, que a veces se identifica como “apática” a la política, es en realidad una generación que vivió escuchando promesas vacías que nadie pudo cumplir. Es por ello que, en este punto en particular, la lectura debería realizarse priorizando la búsqueda de mejora por sobre una supuesta indiferencia frente a las libertades conquistadas.
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Además, el 92% opinó que vivir en democracia es “muy o algo importante”, frente a apenas un 6% que opina lo contrario. No obstante, un 46% demostró no estar conforme con el desarrollo democrático en la Argentina.
Ese cruce entre apoyo a la democracia y desencanto con su funcionamiento aparece como una de las claves del relevamiento. No se trata de una generación indiferente al sistema democrático, sino de una generación que valora sus principios, pero que al mismo tiempo expresa una fuerte frustración con sus resultados concretos.
Sobre el 24 de marzo
Respecto del conocimiento sobre qué se conmemora el 24 de marzo, más del 75% de los jóvenes supo responder con exactitud, en detrimento de la idea de que en el último tiempo se perdió noción de la causa por falta de difusión de la temática.
A esa gran mayoría que pudo decir con sus propias palabras que ese día se conmemora el golpe militar de 1976, se le suma un 87% que reconoce saber “mucho o algo” del tema, contra una pequeña minoría que dice saber “poco o nada”.
Es importante destacar que estos jóvenes pasaron por ámbitos educativos en décadas en las que la memoria fue un punto central de la política de derechos humanos. Su reivindicación ocupó un espacio muy grande en los programas educativos de los últimos 20 años. El desafío de esa época fue, por primera vez, contarles a los alumnos sobre el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional sin que lo hubieran vivido.
Lejos de una juventud desinformada o ajena al pasado, los datos sugieren que existe un piso de memoria social todavía vigente. El problema no parece estar tanto en el desconocimiento de lo ocurrido, sino en cómo ese conocimiento dialoga con un presente atravesado por la crisis económica, la desconfianza política y la sensación de que la democracia no siempre logra dar respuestas.
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A medio siglo del golpe de 1976, la encuesta muestra una tensión que atraviesa a buena parte de la juventud argentina. Hay memoria, hay valoración de la democracia y hay rechazo a salidas autoritarias, pero también hay malestar, frustración y una demanda urgente de respuestas concretas. El desafío no parece ser solo recordar el pasado, sino evitar que la decepción con el presente erosione los consensos democráticos construidos desde 1983.
La encuesta fue realizada de forma online a 656 personas de 16 a 30 años de edad, entre el 9 y el 11 de marzo. El margen de error muestral es de +/- 3,5%.
RG
