Se desarrolló en Tribunales Federales una rueda de prensa a cargo del Juez Miguel Hugo Vaca Narvaja en la que se dio a conocer la identidad de 11 de las víctimas encontradas en Loma del Torito. Las identificaciones fueron posibles gracias al trabajo y los análisis llevados a cabo por el Equipo Argentino de Antropología Forense.
Memoria: identidades que salen a la luz
Fueron identificados 12 compañeros, de los cuales se reveló la identidad de 11 debido a que la familia de uno de ellos solicitó reserva. El trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense vuelve a demostrar que, incluso décadas después, la búsqueda no se detiene.
En palabras de Raul O’Kelly, hermano de Monica O‘Kelly (una de las víctimas encontradas) “Todos sabiamos que nuestros familiares podían estar ahí, al fin, por suerte, hemos llegado a la certeza”
Justicia: el silencio que sostiene la impunidad
Lo encontrado, sin embargo, no son cuerpos íntegros: Son restos desarticulados, dispersos, intervenidos deliberadamente. Esta es la huella material de la llamada “Operación Claridad”, mediante la cual los genocidas removieron y destruyeron fosas para ocultar sus crímenes.
En ese sentido, este hallazgo no solo aporta verdad sobre el pasado, sino que expone una responsabilidad que se mantiene hasta hoy. La desaparición no terminó con la dictadura: se prolonga en el pacto de silencio de las Fuerzas Armadas. El crimen se repite cada día que no dicen dónde están todos los compañeros y compañeras que aún nos faltan.
Verdad en curso: la búsqueda no terminó
Lejos de cerrarse, la investigación sigue abierta y expone apenas una parte de un entramado mucho más amplio de ocultamiento. Las líneas reconstruidas por la justicia, junto con los testimonios de los propios genocidas, indican que una cantidad significativa de restos fue trasladada hacia las Salinas de La Rioja como parte de un operativo sistemático para hacer desaparecer incluso las huellas de la desaparición, “desaparecer al desaparecido”. No se trató de acciones aisladas, sino de una política deliberada y sistemática de encubrimiento que involucró recursos y planificación.
En ese sentido, lo encontrado en Loma del Torito no agota la verdad, sino que la abre: señala que aún hay zonas enteras por investigar y responsabilidades que siguen sin ser plenamente esclarecidas. Además, desde el EAAF se contó que hay muchos restos que siguen en análisis, por lo cual se podrían identificar más víctimas
Memoria, Verdad y Justicia frente al negacionismo
En un contexto donde el gobierno de Milei avanza en la relativización, negación e incluso reivindicación de los crímenes de la dictadura, estos hallazgos vuelven a poner un límite material a ese discurso: la evidencia sigue emergiendo, y con ella, la magnitud de un plan sistemático de exterminio que no admite reinterpretaciones.
Pero no se trata solo de una disputa sobre el pasado. El sostenimiento del silencio por parte de las Fuerzas Armadas, la negativa a abrir los archivos y la persistencia de sectores del poder en garantizar impunidad muestran que la pelea por memoria, verdad y justicia sigue plenamente vigente. Cada resto recuperado no solo reconstruye una historia: también deja en claro que falta mucho por conocer y que esa verdad no va a aparecer sin lucha.
Por eso, este 24 de marzo tenemos una cita en las calles. No como un acto conmemorativo o una efeméride, sino como parte de una pelea actual contra el negacionismo, la impunidad y el proyecto político y económico que buscan reinstalar. Porque si algo demuestra la historia es que cada avance en memoria, verdad y justicia fue conquistado en las calles.
