El Colegio Americano de Medicina Deportiva presentó nuevas pautas basadas en evidencia, destacando los beneficios del entrenamiento de resistencia para la salud física y la calidad de vida.
El enfoque sobre la actividad física ha evolucionado, dejando atrás la prioridad exclusiva en el ejercicio aeróbico para incorporar de manera sólida el entrenamiento de fuerza. Este cambio responde a la búsqueda de una mayor expectativa de vida con funcionalidad, autonomía e independencia. La actualización de las recomendaciones del Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM), tras más de 15 años, proporciona una base científica unificada para esta práctica.
El entrenamiento de resistencia, que incluye el uso de pesas, máquinas, bandas o el propio peso corporal, se define como un método especializado para mejorar la fuerza muscular, la potencia, la resistencia y la salud general. Según el documento, basado en la revisión de más de 30.000 participantes, los beneficios van más allá del aumento de la masa muscular: reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, y mejoran la calidad del sueño y el estado de ánimo.
La recomendación principal es clara: cualquier cantidad de entrenamiento de resistencia, por mínima que sea, es beneficiosa comparada con no realizar ninguno. Los expertos subrayan que la constancia y la adaptación a los objetivos personales son más importantes que seguir planes estandarizados excesivamente exigentes. «El mejor programa es aquel que realmente sigues», destacan.
Este enfoque refuerza la tendencia a evaluar la salud mediante la composición corporal y no solo el peso, priorizando el fortalecimiento muscular como protección ósea y metabólica.
